MANIFIESTO

AETITES

Manifestamos que:

Reflexionando acerca de cómo la sociedad y el mundo avanzan, nuestra visión revela un panorama adverso respecto a cómo las personas interactúan, viven y se desarrollan. Nos hallamos en la era de la inmediatez, de la falta de compromiso, de valores e incluso de sentido o propósito. ¿Cómo es posible que en un mundo tan conectado sintamos una incesante soledad?

Este fenómeno, puede explicarse debido a que las relaciones personales que actualmente conformamos están asentadas en el egoísmo, la rápida sustitución y un acceso a tantas personas de forma efímera, que los verdaderos vínculos duraderos son solo una mera ilusión. Lo mismo ocurre con nuestras vivencias, nuestras experiencias y nuestra forma de vivir. No tenemos tiempo de calmar nuestra mente y escuchar una conversación, saborear un buen vino sin estar constantemente conectados, sentarse bajo un árbol a leer y disfrutar del paisaje.

A esto hay que añadir que, en este paradigma, los hombres enfrentan una profunda crisis de identidad, abrumados por la presión de un mundo que parece haber olvidado el valor de la masculinidad virtuosa o que asume, erróneamente, que ser hombre implica entrar en conflicto con el entorno. Nosotros promovemos el cultivo de esta fortaleza de forma distinta y serena, promoviendo que ser un hombre es servir mejor a los demás, cultivar momentos extraordinarios con tus allegados, desconectar del ruido exterior para conectar con tu interior, y saborear la vida con auténtica maestría.

La pereza mental se ha convertido en el estándar por excelencia. Se manifiesta en cómo consumimos información, en cómo nos relacionamos y, de forma más visible, en cómo nos presentamos al mundo. Como defendía el filósofo Roger Scruton, la belleza no es un mero capricho subjetivo; es una necesidad humana fundamental para encontrar sentido a nuestra existencia. La elegancia es disciplina, y la disciplina es el primer paso hacia la libertad.

En extensión a los causantes de la mencionada pereza mental, encontramos el cansancio, el bloqueo, el estrés crónico… síntomas del constante bombardeo de información. ¿Qué vas a querer ver, qué vas a querer sentir si ya lo has experimentado todo a través de una pantalla? Desde Aetites, rechazamos profundamente esta banal existencia.

Venimos al mundo con una herramienta que nos hace únicos y que nos acompañará el resto de nuestra vida: nuestro cerebro. Este será el encargado de moldear la realidad tal y como la conocemos, haciendo que sea distinta para cada individuo. Cada persona tendrá sus propios pensamientos, sus propias creencias, sus dones y sus limitaciones. Es nuestro deber configurarlo de la mejor manera posible. Sin embargo, nuestra mayor limitación somos nosotros mismos. Somos capaces de volver gris un día soleado, de volver infeliz un momento único e incluso de dejarnos dominar por pasiones tan banales como la envidia, la ira o la lujuria. Todo ese cúmulo de malos pensamientos conforma una realidad mediocre, una vida de penuria. Nos consumen, se alimentan de nuestra pureza y nos dejan convertidos en un amasijo de huesos sin rumbo.

Es por eso que nuestro lema busca clarificar esto último: si realmente quieres ser feliz, si quieres que tus metas se alcancen y perduren, deberás vencerte a ti mismo primero. Llegados a este punto, la pregunta que tendrás en mente es clara: ¿Cómo puedo vencerme a mí mismo? La respuesta la has tenido siempre delante, pero escondida para aquellos que no saben dónde mirar. Debemos priorizar la belleza, la excelencia, el propósito y el amor. Todas ellas cualidades fundamentales para una plena existencia. Vamos a desglosar estas cuatro virtudes una por una para clarificarlas e interiorizarlas.

VALORES FUNDAMENTALES

¿Qué significa vivir con belleza? Para nosotros, la belleza es un valor absoluto. La definimos como algo trascendente, omnipresente. La belleza se encuentra allá donde sepas buscarla, solo para aquellos que sepan apreciarla. Dos personas distintas pueden contemplar el mismo árbol durante el mismo tiempo exacto y una de ellas encontrar inspiración, orden y sentido, mientras que la otra no siente absolutamente nada. Nuestros miembros se comprometen a cultivar esta cualidad, a entrenar su mirada para contemplar en vez de simplemente mirar. Ser capaces de percibir la perfección de un edificio, el matiz de una luz tenue en un paseo, la sabiduría de una charla con un anciano, e incluso el precioso canto de los pájaros al amanecer… Vivir con belleza es rechazar la inercia de mirar sin observar. Es el acto consciente de rescatar lo sublime de lo cotidiano para elevar el espíritu, no por vanidad, sino porque rodearse de belleza es el único antídoto contra el caos del mundo moderno. Comprender que, por mucha ira que algo nos provoque, por muy descontentos que estemos por alguna circunstancia, siempre hay algo bello que lo hace único.

¿Qué significa vivir con excelencia? Para definir nuestra visión de esta virtud, nos apoyamos firmemente en la clásica definición griega: la Areté. La excelencia no es ser el mejor del mundo, es ser el mejor «tú» posible en cada pequeña acción. Es declarar firmemente la guerra contra el «suficiente», contra el «así está bien». Como mencionamos arriba, la sociedad está envuelta en la inmediatez y el mínimo esfuerzo. Se nos empuja a estar en todas partes y, a la vez, en ninguna. ¿Te has preguntado alguna vez por qué hoy parece imposible solo leer, cocinar o hacer deporte? Debes leer mientras haces deporte, escuchar un podcast mientras cocinas, trabajar en dos o tres cosas a la vez… todo se basa en los atajos y en la fragmentación de la atención. Así no definimos nosotros la excelencia. Defendemos que cada pequeña tarea requiere todo tu ser, toda tu capacidad. Y aquí reside nuestra visión: la forma en la que haces una cosa es la forma en la que lo haces todo. No puedes ser un hombre excelente si tu cama no está hecha por la mañana, si tu vestimenta es descuidada o si tu palabra vale poco. Si dejas que la mediocridad toque un área de tu vida, acabará infectando las demás. Es por ello que tanto tu mundo interior (valores, aprendizaje, conocimiento…) como tu mundo exterior (apariencia, vestimenta, conducta…) deben estar siempre con la mirada fija en la búsqueda de la perfección.

¿Qué significa vivir con propósito? Para aterrizar esta definición y dotarla de contexto, entendemos que la excelencia es el «cómo» hacemos las cosas y el propósito es el «porqué» las hacemos. Más allá de la simple pasión o los gustos personales, el propósito es nuestra razón de ser, aquello que te levanta por las mañanas y confiere una absoluta determinación con su mero pensamiento. Si no defiendes nada… ¿Por qué estarías dispuesto a morir? Los hombres necesitamos una misión de vida definida; de lo contrario, nuestra existencia se vuelve miserable y carente de sentido. Como demostró el Dr. Viktor Frankl, la mayor fuerza de supervivencia humana no es la voluntad de placer (hedonismo) ni la voluntad de poder, sino la voluntad de sentido. Quien tiene un «porqué» para vivir, puede soportar casi cualquier «cómo». Vivir con propósito es servir a un fin mayor que uno mismo, luchar por algo que trascienda el propio egoísmo. Esta visión confiere una fortaleza interior única capaz de transformar las dificultades en simples pasos que afrontar. Defendemos que nuestros miembros deben cultivar esa fuerza motriz que les permita levantarse antes que el resto, trabajar más duro y servir mejor. El propósito convierte la mera existencia en un legado. Porque al final, no importa lo que te lleves al morir; lo único que importa es lo que dejas al marcharte.

¿Qué significa vivir con amor? Para nosotros, el amor es una de las virtudes más importantes, la amalgama que mantiene unidas a todas las anteriores. Hacerlo todo por amor dota a nuestras vidas de una inquebrantable voluntad y de una profunda sensación de realización. ¿Ves ahora cómo todo converge y se entrelaza? Soy excelente por amor y respeto hacia mí mismo, negándome a ser mediocre. Busco la belleza por amor al mundo que me rodea, honrando la creación. Persigo un propósito por amor a los demás, para serles útil. Nuestra visión del amor la definimos como servicio, lealtad y fortaleza.

EL TERCER LUGAR: AETITES

Los seres humanos somos sociales por naturaleza; en Aetites comprendemos esto como nuestra razón de ser. La unión de personas afines en un entorno diseñado para entrelazar a individuos con estas cualidades y elevarlas mutuamente hacia una existencia más virtuosa es nuestra visión.

Según el sociólogo Ray Oldenburg, existe un «tercer lugar» más allá de la vivienda y el trabajo: un espacio donde poder ser realmente uno mismo y desconectar del ruido que se genera en el mundo exterior. En Aetites, hemos elevado este concepto para convertirlo en el máximo exponente del art de vivre. El espacio que hemos erigido persigue la excelencia, el buen gusto y el refinamiento; un entorno donde el tiempo recobra su valor alrededor de una mesa compartida, del culto a los pequeños detalles y del disfrute de la experiencia. Busca ser ese punto de inflexión para nuestros miembros: el refugio donde la estética y la profundidad intelectual convergen.

Nosotros somos el anfitrión, la atmósfera, el cuero, el whisky, la calidez de la luz, el aroma, las vistas, los detalles, la música al hercio exacto… Ponemos los escenarios perfectos para que nuestros miembros puedan ser.

Pero no es para todo el mundo; solo aquellos que compartan las cuatro cualidades mencionadas serán capaces de traspasar sus fronteras.

Busca la belleza, persigue la excelencia, vive con propósito, actúa con amor y encontrarás en Aetites un lugar donde disfrutar del verdadero arte de vivir.

Vincit qui se vincit.

Aetites.